Como tantas otras noches, el reloj marca las doce
Y es ahí cuando comienza
Mi cuerpo se sacude en espasmos incontrolables
Mis costillas se rompen y parecen estallar
Y el tic-tac del reloj martillea mi cabeza sin cesar
Mi espalda se arquea, desquebrajando mi pellejo
Mis sentidos aumentan a un ritmo frenético
Puedo escuchar (y contar con precisión) el aleteo de los insectos nocturnos
Puedo sentir el latir de los corazones de las personas a kilómetros de distancia
Puedo distinguir tan claramente las figuras en la oscuridad que pareciera que el sol nunca se fue
El proceso es más que doloroso
Mis piernas se quiebran y aumentan de tamaño
Y cuando siento que la cárcel que representa mi cuerpo es incontenible
Atravieso una ventana
Y al apoyar mis nudillos en el pasto, me doy cuenta
Mi transformación está completa
Mi conciencia permanece despierta, siendo quizás el último vestigio de humanidad que me queda
Entonces alzo la vista al cielo y veo esa hermosa moneda de plata bañándome con su luz
Y aullo
Y mis garras se extienden
Y mi cuerpo se recorta en el perfil de esta noche dantesca
Y aullo una vez más
Soy libre...
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