miércoles, diciembre 12, 2007

"Junto a la hemoglobina me fui..." (y fantasmas)

Escuchando "motorpsycho".
Y se me cruzan miles de imagenes por la cabeza.
Miles de sensaciones. Mi cuerpo se estremece con algunos recuerdos. El frío de un arma contra mi sien. El sonido del martillo.
El sonido......
El sonido de los martillos nunca debe cesar....
Recuerdo que eso era parte de una leyenda de fantasmas, donde un adinerado hombre de campo construyo una mansion de 10 acres para que los fantasmas de las personas que habia matado tengan su lugar de reposo eterno.
Las chimeneas vomitaban humo, proveniente de los incineradores, donde los cuerpos eran cremados.
Y el sonido.....
El sonido de los martillos.......
Una madre estaba acomodando la peluca a sus hijas. Si la ponia muy adelante, se veía el cuerpo cabelludo. Si la tiraba demasiado atrás, se veía el disparo en su sien.
Un indio sioux estaba vigilando una ventana, los rayos de la luna atravesaban su estomago, mientras su mueca siniestra se convertía en una sonrisa.
Y en salon de abajo, el turco Joe se batía a duelo con Kowalsky por unas cartas marcadas.
Ya no queda mucho de ellos ahora, luego de dispararse miles de balas de sus respectivos revólveres.....
Hay un armario de un palmo de espesor, y de pronto las puertas estallan y una junta de bueyes pasa por la habitación....el olor a cuero y almizcle quedará impregnado por semanas en las paredes.
Porque siento que me asomo en la boca de la locura, donde solo una cosa puede poner fin a esto...
El sonido.
El sonido de los martillos.
El sonido de los martillos nunca debe cesar....

Mi espalda siente una descarga de adrenalina...
Y el frío del cañon en mi frente me hace temblar.


El sonido de los martillos nunca debe cesar.














BANG BANG BANG.......

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