jueves, marzo 10, 2005

Para Celeste

Esta es la historia
De dos personas
Tan diferentes como dos espíritus afines
Porque cuando él cerraba sus ojos
Ella tenía como necesidad abrirlos
Porque hubo un tiempo
En que las estrellas, por pedido de él,
Brillaron para ella
Porque hubo un tiempo
En que fue un escritor capaz de hacer llorar a un ángel
Sirviéndole ella como musa incadescente
Porque no había fuego que no celara
Del calor de sus besos
Ni ola que no ardería en deseos de romper en sus cuerpos
Eran esos espíritus, felices, que parecían corretear
Sin el tiempo medir
Pero fue el mismo tiempo, incansable, el que marchitó su inspiración
Y así, la musa voló lejos
Y el escritor la despidió con lágrimas silentes
Hay quienes dicen que hasta hoy la llora
Porque hubo un tiempo
Cuando esta historia de espíritus afines empezó...
Hubo un tiempo en que ambos se quisieron...

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